En muchas ocasiones, cuando hablamos con farmacias sobre la implantación de servicios privados, surge siempre la misma pregunta:
“¿Cuánto tiempo voy a tardar en rentabilizar el servicio?”
Y la respuesta es clara y honesta:
depende de cuánto se trabaje el servicio.
Porque un dispositivo, por sí solo, no genera rentabilidad.
Si se adquiere un equipo para dejarlo en un rincón y no integrarlo en la actividad diaria de la farmacia, no se rentabiliza nunca. Solo tiene sentido cuando hay un profesional que lo utiliza, lo explica, acompaña al paciente y genera intervención real.
Precisamente por esta realidad, hemos decidido cambiar el modelo de negocio dirigido a farmacias.
👉 La farmacia no tendrá que adquirir el dispositivo.
👉 La farmacia podrá ofrecer el servicio igualmente a sus clientes.
👉 El servicio se prestará mediante un profesional especializado que acude a realizar la valoración y la intervención.
De este modo, la farmacia elimina riesgos, no realiza inversión en equipamiento y se centra en lo verdaderamente importante: ofrecer un servicio de salud de alto valor a sus clientes.
Eso sí, hay algo que no cambia y es fundamental dejarlo claro:
🔹 Los servicios privados siempre se cobrarán por la intervención profesional, es decir, por el tiempo, el conocimiento y el acompañamiento que recibe la persona durante la valoración y la actuación posterior.
Porque el valor no está en el dispositivo.
El valor está en el servicio, en la intervención y en el profesional que acompaña al paciente.

