ALTERACIONES DE LA MARCHA EN EL ADULTO MAYOR

Estas alteraciones han sido identificadas en múltiples revisiones como el factor de riesgo potencialmente modificable más potente para sufrir caídas. Hasta el 35% de los mayores de 75 años tienen trastornos de la marcha.

Clásicamente se ha considerado que caminar es un acto motor automático, sin embargo, en la actualidad se sabe que tanto la marcha como el equilibrio son procesos complejos en los que intervienen múltiples sistemas.

La ejecución de la marcha se inicia en las áreas premotora y motora del córtex frontal (planificación), que desinhibe los centros del aparato locomotor del tronco cerebral (integración) por medio de los ganglios basales (iniciación y automatización).

El ritmo y la VELOCIDAD DE MARCHA son modulados por el cerebelo. La señal de iniciar o modular el patrón de movimiento es transmitida hasta los generadores espinales (dónde se establece el patrón rítmico de la marcha) a través de la formación retícular del tronco encefálico. Desde la médula espinal, las raíces nerviosas se extienden hasta los nervios periféricos y los músculos.

Los sistemas visual y vestibular, y los nervios sensitivos, pueden modular el patrón de la marcha a través de los bucles de retroalimentación (feedback), para lo que utilizan las conexiones espino-cerebelotalámicas.

El sistema cardiovascular, los huesos, las articulaciones y los ligamentos funcionan como elementos de soporte del sistema muscular, que es el ejecutor físico del proceso de la marcha.

Una Evaluación de la velocidad de marcha de manera periódica en mayores de 65 años, puede identificar a personas con riesgo de sufrir fragilidad, por lo tanto, podemos trabajar en la prevención o tratamiento pasando a la toma de decisiones.

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