LA PREVENCIÓN DE LA FRAGILIDAD AL ALCANCE DE NUESTRA MANO.

La promoción del envejecimiento activo no es una moda.

Es más que evidente el envejecimiento de la población de carácter progresivo, lo que conlleva un aumento de su morbilidad, principalmente a través de patologías crónicas, que a su vez conlleva un deterioro de la capacidad funcional y de la dependencia, previéndose que en los próximos años se duplicara el número de personas con limitaciones funcionales y las que precisen atención de manera permanente en instituciones y todo esto mucho más agravado después de la pandemia. Ante esta situación, se debe priorizar la funcionalidad y la calidad de vida en los pacientes mayores.

El declive funcional (DF) es definido como la pérdida de la capacidad de un individuo para realizar de forma independiente y segura actividades de la vida diaria, generalmente expresada como actividades básicas de la vida diaria (alimentarse, asearse, vestirse…), pero que también puede incluir las actividades instrumentales de la vida diaria (comprar, cocinar, limpiar casa…), considerando dicha perdida en un periodo que puede oscilar entre los 3 meses y 1 año. Otras definiciones, definen el DF como la necesidad permanente de cuidados, la institucionalización o la hospitalización prolongada.

La importancia de la pérdida de función viene dada tanto por su elevada incidencia en ancianos como por sus repercusiones. Aunque la mayoría de los estudios sobre incidencia de DF lo hacen en pacientes que acuden a los servicios de urgencia hospitalaria o en pacientes ingresados, existen dos estudios que la evalúan en población anciana en general y encuentran cifras de DF del 35,43 % al año de seguimiento, respecto a sus repercusiones, la presencia de una pérdida de DF se asocia con un aumento de la utilización de los servicios sanitarios, con un mayor consumo de medicamentos, con mayores tasas de institucionalización y con un aumento de la mortalidad.

¿PORQUÉ ES IMPORTANTE LA MEDICIÓN DE LA VELOCIDAD DE MARCHA (VM)?

La velocidad de marcha (VM) es actualmente uno de los elementos más importantes en la valoración de la salud en ancianos. De hecho, algunos autores la consideran un signo vital más, tan importante como la tensión arterial. La VM es una actividad que evalúa de manera indirecta la función física, es fácil de medir, y puede ser implementada en poco tiempo, prácticamente en todos los dispositivos sanitarios y sociales y sin un entrenamiento importante. Es una herramienta válida, sensible y específica, con una elevada reproducibilidad intra e inter observador.

Los puntos de corte de VM (normalmente menores a 0,8 m/s) se emplean como método de cribado para identificar ancianos en riesgo de los eventos adversos de salud (deterioro funcional grave), empleándose en la toma de decisiones en este grupo poblacional. La VM por debajo del umbral reseñado se asocia a eventos como:

  • Mortalidad
  • Deterioro cognitivo
  • Riesgo de institucionalización
  • Discapacidad
  • Mal estado de salud autopercibida
  • Caídas
  • Hospitalización y estancias hospitalarias más largas
    Costes socio-sanitarios más elevados

El progresivo envejecimiento de la población y el consiguiente aumento de la esperanza de vida, ponen de manifiesto el grado de profunda transformación de la sociedad, así como el cambio de paradigma del modelo actual del estado de bienestar.

PREVENCIÓN Y CONCIENCACIÓN

Es importante para todos, pero más importante para cada individuo el tratar de llegar a edades avanzadas de manera autónoma e independiente tomando medidas ya que la fragilidad es un estado potencialmente reversible y podría ser evitado si se identifica y trata adecuadamente a esta población que supone el 12% de los mayores de 65 años.

EL PASILLO DE MARCHA SPEED-AGE

 El Speed-Age es un pasillo de marcha automatizado para medir VM en condiciones de práctica clínica habitual a las personas mayores. Este dispositivo se viene empleando sin problemas desde entonces con más de 16.000 mediciones a día de hoy sin problemas. El nuevo pasillo de marcha consta de un trayecto de 4 metros con dos sensores que indican el inicio y el fin de la caminata. El profesional sanitario indicará cuando iniciar y cuando la medición. Los sensores envían su información a un programa informático al que están conectados y que calcula la VM. El sistema permite recoger datos de forma personalizada y hacer un seguimiento en el tiempo y ver la evolución después de la intervención o incluso si no existe tal intervención, observar las diferencias. Se pueden incorporar estos datos a la historia clínica del paciente o crear una propia.

El proyecto de validación del SPEED-AGE fue aprobado por el CEIm de Albacete y la Comisión de Investigación de la GAI de Albacete. Cumplió con los estándares de la declaración de Helsinki concerniente a la investigación en humanos. Los datos de pacientes entre junio 2017 y el momento actual (8.000 mediciones aproximadas sin errores) se presentan en la figura.

Implantar este dispositivo en hospitales, residencias, centros de salud, farmacias…, en todos los centros sanitarios nos ayudaría a saber el estado en el que nos encontramos, tomar decisiones para llegar a edades muy avanzadas en estado de independencia y por lo tanto, con calidad de vida, que en definitiva es lo que queremos todos.

informacion@speed-age.es

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